No obstante, el viernes, después de desayunar, le propuse a Pepín acercarnos a Calamocha y visitar el monumento de la iglesia, que sabíamos que estaría abierta.
Es un edificio de grandes dimensiones (que por el exterior se aprecia como de un solo volumen) donde todos los elementos decorativos se concentran en la principal puerta de acceso. La fachada fue construida a mediados del siglo XVIII. Protegida por un arco, se situó la portada a modo del típico esquema de portada-retablo barroco. Se divide en dos cuerpos con tres calles, que en el inferior se separan por columnas compuestas, mientras que el superior despliega toda la exuberancia barroca. La portada se halla presidida por la Virgen.

