Este tiempo tan extraño, al que parece que el ser humano se está también acostumbrando, -en realidad somos animales de costumbres- han sacado a la palestra a muchos filósofos esperando que nos dieran explicaciones de lo que está pasando, y ha habido algunos con disertaciones muy interesantes, la verdad. Pero bueno, esto no es ninguna disertación, solo que al hilo de todo ello me he acordado de otro de mis trabajos de fin de curso, y como hace mucho que no os pongo ninguno, pues he dicho, vamos a darle unas vueltas a la cabeza.
2º CURSO DE “CULTURA Y CIVILIZACIÓN”
Asignatura: CORRIENTES
DEL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO
TRABAJO DE
FIN DE CURSO:
¿PODEMOS ADMITIR LA EXISTENCIA DE VERDADES
UNIVERSALES?
Introducción
En principio, habría que explicar qué
entendemos por verdades universales, o qué consideramos como tales.
Parece que es aquello de lo que bajo
ningún concepto se puede dudar, algo absolutamente demostrable. Algo a lo que
nadie le pueda encontrar ningún pero y en lo que todos estén de acuerdo. Por
ejemplo: la propia existencia, la existencia del ser, la existencia de Dios, la
naturaleza, etc.
De entrada, el solo hecho de formular
esta pregunta ya te predispone a dudar, porque el que algo se cuestione,
siempre da opción a mas de una respuesta
Bueno, sé que me voy a meter en un
laberinto y sé que no sé por donde voy a salir, aunque me voy a apoyar en
algunos filósofos para tratar de andar el camino. Metrodoro de Kío
afirma: “Las cosas son lo que uno piense de ellas”. Bien para empezar, lo que yo piense de las cosas
es lo que son.